Para colonizar necesitaron incorporar familias y poblar el nuevo territorio. De las zonas colonizadas no solo extrajeron riquezas (oro, plata, maderas, etc.) en beneficio de las naciones europeas, sino que también construyeron villas, pueblos y ciudades.
El lugar en donde fundaban las ciudades, debía estar cerca de un río o de un arroyo para contar con agua para beber, lavar y navegar. Sus tierras debían ser aptas para el cultivo y pastoreo de animales. Debía tener árboles para leña y para construir.
En 1536, Pedro de Mendoza, llegó al Río de la Plata al mando de una expedición y fundó la ciudad de Nuestra Señora del Buen Aire ( hoy Buenos Aires). Al año siguiente se fundó Asunción.
Los frecuentes ataques indígenas obligaron a los conquistadores a abandonar Buenos Aires. En 1580, volvieron a fundar Buenos Aires por segunda y definitiva vez.

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